El primer día partimos relajados a la aduana pero la levantada temprano no valió la pena ya que estaban sin luz e igual tuvimos que esperar.
Por el camino al paso Jama nos desviamos al Hito cajón, que es un paso habilitado por los Bolivianos para ingresar al parque Nacional de Lagunas Altiplánicas. Todo muy lindo al principio. la Laguna verde detrás del Volcán Licancabur casi congelada a los 4.500 msnm ( metros sobre nivel del mar), la laguna colorada, unas termas diminutas pero colmada de turistas europeos, el arbol de piedra fueron nuestros destinos ese día. De ahí nos fuimos metiendo en un cajón de arena muy lindo pero muy complicado. Los que andamos en moto sabemos como son los arenales, la calamina y las dos cosas juntas mas las rocas, hacen de esa ruta un INFIERNO. El lugar es maravilloso, pero uno anda tan preocupado de no sacarse la mugre, que casi no mira el paisaje. solo después al mirar las fotos, nos damos realmente cuenta de lo lindo del lugar. El primer día fueron 230 kms. de sufrimiento y como a las 6 de la tarde cunado ya pensábamos que nos tocaría dormir en el desierto con casi 25º bajo Cero, nos encontramos con el Hotel del Desierto ( en realidad un refugio dirigido por la comunidad del lugar) con la suerte de que unos turistas no llegaron por lo que nos dieron una pieza doble. Estábamos a 4.600 msnm y casi no pudimos dormir por la altura. Estábamos tan cansados que a las 9 PM. ya estábamos en el sobre..
El segundo día nos levantamos muy contentos ya que haber llegado hasta ahí casi sin heridas de batalla, nos daba la confianza suficiente para seguir en nuestro desafío. Ya estábamos expertos en manejar en calamina y arena, pero nos fuimos metiendo en el desierto y la cosa se empezó a complicar, aparte de que no encontramos nunca los caminos que teníamos planificados recorrer.
Empezaron los dramas pàra mi Varadero ( ex Adventure): primero capotó el amortiguador trasero producto de las pasadas a mas de 60 por la calamina, lo que terminó por reventar los retenes quedando solo con el resorte funcionando. lo coloqué lo mas duro posible pero asi y todo era un calvario ya que parecia citroneta antigua saludando despues de cada saltito. Ese día recorrimos el segundo tramo de las lagunas, muchos flamencos y unos paisajes maravillosos. faltaba muy poco para terminar nuestra primera etapa y llegar al camino principal que nos llevaba a Uyuni y nos encajonamos por un camino de rocas grandes. parecíamos experos en trial pero mi moto ya no amortiguaba nada, hasta que una roca hizo de las suyas y rompió el carter de mi moto. un forado de 6 x 3. en ese momento pensé que se nos terminaba el paseo al segundo día pero siempre hay una solución para todo y una mano amiga que ayuda.
Marcelo encontró en un pueblito minero llamado San Cristobal, a un minero que quería mucho a los chilenos y nos ayudó con su camioneta a rescatar a la Varadero enferma que estaba botada en el cerro. Yo ya había armado la carpa y estaba en el saco de dormir de pluma cuando aparece Marcelo con este amigo a rescatarme. ya eran las 10 de la noche, con mucho frío y pudimos subir la Varadero a su camioneta y emprender el viaje a la minera donde trabajaba para ver que hacíamos. esa noche alojamos en el hotel ( si se le podía llamar asi) de la Compañía minera y nos quedaba el domingo para ver que hacíamos con el carter que era lo mas grave. Después de mucho cranear usamos unas latas con pernos autoroscantes, poxilina, silicona, aceite de camiones mineros y nos quedó de maravilla la reparación del motor. esa tarde partimos a Uyuni con la preocupación de que la reparación resista pero con el amortiguador hecho trizas. Al final, todo bien, llegamos a Uyuni y nos fuimos al Hotel laguna Salada en Colchani a planificar el resto del viaje que ya a su tercer día, habia sufrido variaciones importantes.
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